Los siete locos (2009) de Roberto Arlt
Rajá turrito, rajá…

Por Azucena Ester Joffe y  María de los Ángeles Sanz

Roberto Arlt y Leónidas Barletta luego de algunos desencuentros forman una sociedad artística cuando, a mediados de 1931, se presenta en el Teatro del Pueblo la puesta de la adaptación de un fragmento de Los siete locos, con el nombre de El Humillado. El fragmento ya había sido seleccionado por Miranda Klix y Álvaro Yunque para la Antología publicada en 1929 por la editorial Claridad, bajo el título Cuentistas argentinos de hoy (1921-1928). Desde entonces, la novela ha dialogado en sus sucesivas puestas teatrales con aquella primera incursión de Arlt en la dramaturgia, y con el resto de las adaptaciones logradas para teatro hasta la fecha. Podríamos mencionar la nada tradicional propuesta de Ricardo Bartís, El pecado que no se puede nombrar (1999); y Los siete locos (1997), versión dirigida por Javier Margulis y Rubens Correa que presentó un trabajo de reconstrucción del espíritu arltiano, respetando además la cronología de sus núcleos narrativos.
Y hoy, a 80 años de su primera publicación, la Sala Solidaridad, del Centro Cultural de la Cooperación es el marco adecuado (por la inclinación que tiene) para sumergir a la platea en ese mundo subterráneo, casi inconsciente donde cada personaje va creando el espacio lúdico a partir de su propio espacio interior, en tanto representación de sus sueños, de su reflexión coherente o ilógica. Así El Estafador, El Astrólogo, El Rufíán Melancólico – solo para nombrar algunos de los doce personajes en escena – se van desplazando por un espacio en penumbras y de una economía de recursos escénicos tal que dan cuenta del sinsentido que los guía. El despojamiento escénico acentúa la construcción de espacios y personajes a partir de un discurso visceral; resaltando de este modo la poética de Arlt1. La puesta de Omar Aita despliega una intertextualidad con el trabajo de Margulis – Correa, pero a su vez transita por el carácter más expresionista de los personajes de la novela. El punto de vista pasa entonces por el clima de agobio y nulidad que sufre Erdosain, sus bajezas, sus ruindades, pero sobre todo la búsqueda incesante en encontrarse a sí mismo explorando los límites de lo obsceno; y lo hace en dos direcciones: una a través de los fragmentos seleccionados de la novela para conformar la intriga, y la otra mediante los elementos escenográficos que trabajan desde el contraste lumínico (luz y sombra) para establecer no sólo el fluir de las acciones dramáticas, sino también el mundo casi onírico o fantasmal de las criaturas
arltianas. Las imágenes que la puesta recrea a través del juego de luces, componen cuidadas secuencias plásticas, donde el foco de la atención se detiene en el cuerpo de los personajes, situando en el centro de la escena, la interrelación entre el sexo, el amor y la obscenidad del deseo atrapado en la sucia red del dinero. Respetando el tiempo del enunciado, desde el vestuario y el lenguaje la puesta se apoya en la fuerza del discurso y, por momentos, lograr elevar al espectador hasta llevarlo al clímax de desesperanza y escepticismo que el texto requiere. Las actuaciones algunas de notable excelencia (Pablo Iemma, Julio Ordano, Andrea Juliá, Coni Marino y Marcelo Sánchez) nos acercan al alma que el expresionismo construía para su poética y que Arlt tan bien desarrolló en su escritura. Adaptar la narrativa a la teatralidad que requiere una puesta no es tarea sencilla, ni aún con aquellos escritores que construyen sus personajes como si fueran almas a ser representadas, pensados desde imágenes en movimiento, como cuadros vivos; es por eso, que el tempo escénico a veces decae, porque superpone el tiempo narrativo al tiempo dramático. Pero la puesta, acierta en profundizar los abismos a los que se asomaran las criaturas de Los siete locos, y en la elección de aquellos momentos intensos de la trama narrativa que más crudamente exponen su inquietante mundo.

Ficha Técnica: Los siete locos de Roberto Arlt. Dirección: Omar Aíta. Elenco: Pablo Iemma, Julio Ordano, Coni Marino, Andrea Juliá, Marcelo Sánchez, David Levy, Enrique Papatino, Hernán Vázquez, Gustavo Pardi, Federico Almetta, Claudia Pereira, Cecilia Kruchoski. Diseño de escenografía: Carlos Di Pasquo. Diseño de Iluminación: Soledad Ianni.

Bibliografía
Ferál, Josette, 1999. “El texto espectacular: la escena y su texto” en Itinerarios, revista de     Literatura y Artes. Buenos Aires: Editorial Eudeba. (17/48)
Saítta, Sylvia, 2000. El escritor en el bosque de ladrillos. Una biografía de Roberto Arlt.   Buenos Aires: Editorial Sudamericana.


1 Así definía el escritor Conrado Nalé Roxlo en la revista Conducta el mundo del escritor: “Arlt impresionaba como un caos en el que se estaban produciendo vertiginosos cataclismos, levantándose montañas, encrespándose mares. Sobre terrenos inseguros crecían flores de espanto y vagaban monstruos informes; por el cielo cargado de nubes y mitos confusos cruzaban cometas de brillante cauda, hasta que una última explosión aquietó el paisaje y un ancho viento barrió los fantasmas de la pesadilla inicial. Ahora estaban frente a frente, en un mundo de colores y contornos conocidos, el hombre de corazón sensible y el unicornio del mito. De la mano del hombre y vislumbrando entre los árboles nuevos la silueta fugitiva de la bestia misteriosa. Roberto Arlt emprendió entonces, con paso firme y alma alucinada, su camino de escritor”